A los 15 años de edad, Andrés López López quería tener coches, yates, aviones y muchas mujeres, como el hermano de su mejor amigo del colegio, Orlando Henao, el peligroso jefe del Cartel del Norte del Valle.
Apadrinado por Henao, Andrés inicia su camino delictivo y a los 20 años no sólo ha amasado una fortuna millonaria en dólares, yates, aviones privados y múltiples propiedades, sino que se ha convertido también en un reconocido líder de la mafia caleña.
Todo parece ir de maravilla hasta que comienza el choque entre carteles y Andrés decide irse a vivir a Miami. Ahí resuelve entregarse a la ley y es sentenciado a cadena perpetua, condena que se reduce a tan sólo 20 meses, que sirvieron para que escribiera la historia de su vida.
El cartel de los sapos es la serie basada en ese libro –escrita también por el ex narcotraficante– que relata la vida de un grupo de narcotraficantes colombianos en un recorrido estrepitoso a través de sus delictivas vidas al margen de la ley y al filo de la muerte.
Cinemanía tuvo la oportunidad de charlar con Andrés López López, quien nos platicó cómo surgió la serie y lo que significó para su vida haber sido un criminal.
¿Cómo surge esta serie?
Escribí esta historia mientras estaba preso. Siempre me ha gustado mucho escribir y cuando salí de prisión me di cuenta de que mi historia era muy loca. Esto que me ha pasado a mí en la vida es una verdadera locura y tengo que contarlo… La mía es una vida de locos, Dios mío, ¿en qué estaba yo metido? Y la verdad no había tenido ni la disposición ni la claridad mental ni el momento para escribirlo, además tenía un proceso criminal abierto. Pero yo soñaba con escribir mi vida en algún momento y cuando entré a la cárcel supe que ése era el momento idóneo para escribirla. Ahí tuve la claridad y el tiempo de poder escuchar dentro de mí todas esas caras de la verdad, incluso hasta de intercambiar ideas con algunos de mis antiguos enemigos y entonces me senté a escribir el libro.
Luego salí de la prisión y me hizo una entrevista para radio un periodista que desde muchos años atrás me había contactado porque me quería entrevistar, como yo tenía mi proceso abierto, pues no podía hacerlo, así que cuando salí se volvió a acercar a mí y me dijo que supo que había escrito el libro y fue sobre lo que empezamos a hablar. En Caracol, en Colombia, había una niña productora que en ese momento estaba escuchando la entrevista, y esa niña pensó exactamente lo mismo que yo pensé, que esto no se podía quedar como una simple entrevista radial, era demasiado grande y había que hacer algo. Entonces ella viajó a Miami, nos sentamos a negociar y así arrancó lo que ahora es la serie.
La serie trata sobre tu vida, ¿qué tan apegada es a la realidad?
Yo creo que cuando haces un trabajo así para la televisión, definitivamente lo tienes que alimentar de ficción, así como muchas veces a la ficción la tienes que alimentar de realidad. Ahora, no te podría decir en qué porcentaje la serie es real o ficción, lo que sí te puedo asegurar es que lo uno alimenta a lo otro y que es una mezcla de las dos cosas. Claro que eso no excluye que está completamente basado en lo que viví.
¿Te involucraste de alguna manera en el proceso de la realización de la serie?
Yo escribí el guión de la serie, no sé si lo sabías, pero yo escribí todos los libretos y, mientras estaban grabando, pues no me metí más que para dar algunas sugerencias, permití que el director hiciera su trabajo.
¿Cómo ha reaccionado la gente que ya ha visto la serie?
Mira, el rating ha sido impresionante y la gente en Colombia la ha aceptado muy bien. La serie tiene una dinámica muy interesante porque camina a un ritmo supervertiginoso, tiene acción, suspenso, drama y, en medio de todo, te ríes mucho. La ve gente de todos los estratos sociales.
¿Por qué recomendarías que la gente vea esta serie?
Pues porque muestra una realidad social que no excluye a casi ningún país. Aunque sea complicado y difícil de entender, también sucede en la sociedad mexicana y pienso que muchas personas se pueden ver ahí identificadas, tal vez no personalmente, pero sí con hechos y circunstancias. Además, es una serie que muestra claramente que el crimen no paga y entre más sepa la gente sobre este tema, es más fácil que evite cometer lo errores que cometen todos los personajes que aparecen ahí.
Pareciera que el control no lo tiene el gobierno, sino los narcos, ¿tú cómo ves ese tema?
Es muy complejo. Yo creo que no es así. Lo que sí es una realidad es que el mundo del crimen y el mundo del narco son muy distintos. Aunque van en líneas paralelas, son mundos completamente diferentes y entre esos dos mundos definitivamente el narco sí es quien tiene el poder.
¿Cómo se convierte un ser humano en narcotraficante?
Yo estaba muy joven, tenía 15 años y el hermano de un compañero era un narcotraficante muy poderoso y yo me dejé deslumbrar por eso. Yo vivía en Cali y veía a estas personas superpoderosas llegar en carros de lujo…
¿Vivías con tus padres?
Ellos vivían en Estados Unidos y yo vivía con mi abuela y mi hermana, y pues me dejé encandilar por todo ese falso mundo y un día le dije a mi amigo: “Loco, yo quiero ser un narco y yo quiero que usted me lleve a un laboratorio de drogas donde su hermano trabaja”, y me llevó y por ahí arranqué. Lo que pasa es que nunca me imaginé que iba a terminar donde terminé. Arranqué muy joven con un poco de ignorancia, pero también con un poco de curiosidad. Yo sí quería conocer todo eso y no te puedo negar que, en su momento, pues sí me sentí en la gloria.
¿Crees que todos los narcos se dan cuenta en algún momento de que están equivocados?
No, para nada. Yo pienso que no, pienso que hay dos tipos de narcotraficantes. El que lo hace como una forma de salir adelante, una forma de progresar, una forma de identificarse con su pasado y ayudar a todos aquellos que quiera ayudar ,y hay otro narcotraficante para el que su negocio y su profesión es netamente criminal y trabajan en pro del crimen, que vive tratando de sacar al resto de narcos rivales del camino y que indudablemente las 24 horas del día piensa como un criminal. Son dos tipos de narcos completamente diferentes. Quizás los primeros en algún momento pueden entender que están en un mundo equivocado, pero la dinámica llega a tal extremo que sobrepasa la línea de no retorno. Creo que hay una diferencia entre los unos y los otros, pero igual todos los narcos pagarán, tarde o temprano.
¿Sigue existiendo el Cartel del Norte del Valle?
Pues esas grandes cabezas ya no están, el negocio se ha atomizado. La dinámica los llevó a matarse entre sí y los que no murieron, se entregaron a la justicia. Te hablo de los que delinquieron conmigo, pero sus segundos y sus terceros y cuartos, ésos ahí vienen.
¿Te sientes tranquilo cuando caminas por la calle? ¿Te sientes libre? ¿Tienes miedo?
Yo me siento tranquilo. Camino con la frente en alto y me siento por encima de todo en paz conmigo mismo, me siento en paz con la justicia de los hombres. Si en algún momento a alguien le fallé o le hice daño, 70 mil veces voy a pedirle perdón, pero yo me siento tranquilo, camino libremente por la calle, no tengo ningún tipo de protección y no le tengo miedo a nada. No le tengo miedo a ese pasado porque cuando uno ha pasado por el mundo narco, a lo que menos miedo le tiene es al mundo narco. Yo le tengo miedo a otras cosas: le tengo miedo a la soledad, le tengo miedo a no pasar mucho tiempo con mis hijos, le tengo miedo al frío, pero a todo lo demás, para nada. Hoy estoy libre completamente y creo que, por encima de todos nosotros, hay un Dios en el cielo y me llegará el momento también en el que yo me tendré que sentar con el man y explicarle todas mis cosas y Él será quien para condenarme o juzgarme.
¿Te sientes en deuda con la sociedad?
No, con la sociedad no. Creo que entrar a entablar un juicio de valores es muy complicado. Cualquiera puede hacer un juicio así, pero yo creo que existe la gente encargada de hacer esos juicios (la autoridad) y ellos son los que lo deben hacer. Ahora, también creo que hay gente de la sociedad que se siente con la potestad de hacerlo, pues que lo hagan, y si en algo puedo yo ayudarlos, lo voy a hacer, pero te repito, me siento en paz.
¿Cómo es tu vida ahora, después de haber sido uno de los narcotraficantes más peligrosos y ahora reivindicado?
No sé si peligroso, porque fue más peligroso un caracol de tercera que yo. Nunca estuve involucrado en hechos de violencia como tal. Ahora, sí estuve presente en una cantidad de cosas, pero que yo haya cometido hechos de violencia, no. Si los hubiera cometido, te puedo asegurar que estaría preso. No estaría contándote esta historia ocho años después.
Y pues yo me dediqué a escribir el libro, salí de la prisión y seguí escribiendo, todos los libretos de la serie. Estoy ahora escribiendo otra serie de televisión y también un par de libros más porque tengo el contrato con la editorial. Me levanto a las siete en punto de la mañana, hago ejercicio hasta las 8:30, me tomo un café, me fumo un cigarrillo, me siento en la computadora y escribo hasta la noche, y me paro de la computadora completamente chupado y muerto, y convivo con mis hijos. Y los fines de semana trato de estar con ellos.
¿ Te sientes a gusto hablando de tu vida pasada?
Cuando uno ha superado todas esas cosas y cuando uno ha estado por encima del bien y el mal, no hay un tema en particular que a uno lo mueva, de hecho, me siento con una responsabilidad infinita de comunicación. Siento que tengo que ser completamente coherente y responsable con lo que digo, y en medio de mi ignorancia –porque no soy el tipo más preparado–, pues trato de hacerlo. Lo que busco es que la gente entienda y reflexione, que se den cuenta de que el crimen no es el camino, de que hay otras formas, quizás son más lentas, pero las hay, y el ser humano, cuando en realidad quiere salir adelante en esta vida, lo va a hacer. El chiste es que usted tenga la disposición y las ganas de luchar por esos sueños.
No te pierdas El Cartel de los Sapos
Unicable 21:30 hrs. Lunes y viernes a partir de septiembre, repetición domingo 19:30.
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