| Lo que decimos...
Una vez más, la inmortal novela de Gastón Leroux enfrenta una adaptación. Una forma nueva de contar una historia vieja, en principio, es una formulita muy gastada que poco o nada convence y que no siempre ganará la inevitable lluvia de comparaciones. Sin embargo, en esta ocasión la historia sale bien librada en manos del maestro del terror, Dario Argento, quizá el mejor discípulo de Bernardo Bertolucci.
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