El hecho de que Halley Martin no crea en el amor no es gratuito: sus padres se separaron y su hermana —quien está a punto de casarse— no para de pelear con su futuro esposo. Por ello, la chica sostiene que el amor verdadero es una fantasía y no se cansa de buscar el menor pretexto para demostrárselo al mundo. Cuando Macon aparece en su vida, ella se percata de que toda teoría tiene su talón de Aquiles, pues él representa la perfección para la testaruda chica.
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