Le quisieron poner: Que ya se estrene por todos los cielos…
El esposo de Phillippa, una tranquila maestra, muere debido a una sobredosis. Luego de que la policía ignora las numerosas súplicas de la mujer por encarcelar al traficante responsable, decide hacer justicia por su propia mano. Sin embargo, ella sí es sentenciada por asesinato y es en prisión donde conoce a Filippo, un joven y tierno oficial de quien se enamora perdidamente.
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