Al grano: No todo drama femenino tiene por qué ser feminista.
Al rollo: Cuando Astrid Magnussen era niña, su madre Ingrid envenenó a su novio en turno por serle infiel. Por ello, el resto de su infancia ha deambulado entre orfanatos y madres sustitutas, mientras jamás ha perdido el contacto con su progenitora desde la cárcel a través de cartas. |