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Durante el séptimo mes chino, las puertas del infierno se abren y los espíritus andan libremente por el mundo durante 30 días. Para protegerse, los mortales deben seguir las siguientes reglas: no nadar durante el séptimo mes, no voltear en las noches cuando te llamen por tu nombre, no hablar con extraños en los trechos solitarios de los caminos. Para Rosa DiMaano, de 18 años, éstas son sólo supersticiones. Ella llega a Singapur el primer día del séptimo mes, para trabajar como empleada doméstica en casa de los señores Teo, una pareja de la tercera edad. Pronto empiezan a ocurrir cosas raras, pues Rosa ha violado varias de las reglas sin darse cuenta. ¿Podrá sobrevivir a las apariciones que la acosan y a los horrores del Séptimo Mes? |